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Opinión que desarrolla y construye paz

Dos países
Publicado: junio 23, 2026

Lo dije en un texto anterior: Colombia tiene dos países. Desde octubre de 2016 con el plebiscito por la paz se evidenciaron las dos visiones. El No ganó con el 50,23%, mientras el Si obtuvo el 49,76%. Dos bloques casi iguales, con una lectura sobre lo que requiere la nación, diametralmente opuestas. La una quiere obstinarse por la perpetuación de la guerra en lo más profundo y olvidado de nuestro territorio, y la otra, quiere y anhela la paz y considera que es posible reconciliarnos y avanzar en el camino de la vida digna para todos.

El domingo 21 de junio de este 2026 volvió a ser claro esta evidencia de los dos países. La gente debía votar por dos opciones contrapuestas: Una que defendía la vida, la dignidad de los menos favorecidos, la defensa de las conquistas alcanzadas en el primer gobierno progresista, frente a otra claramente autoritaria, de corte fascista que quiere devolver al país al pasado, donde una minoría de privilegiados gocen de los beneficios de las políticas públicas.

Volvió a ganar apretadamente la opción que privilegia la guerra sobre la posibilidad de una negociación política hacia la paz. La diferencia es exigua pero suficiente para instalar en el poder a un candidato que cabalgó en su campaña en la promoción del odio, la estigmatización a su contendor, un estilo farandulero, acudiendo a las emociones más bajas y perversas.

Salió derrotado no solamente un candidato decente al que su contendor lo tildó de “guerrillero”, sino también una propuesta que tuvo el respaldo de más de 12,5 millones de votos ciudadanos. Perdió una opción genuina de defensa de los pobres paradójicamente porque no fue debidamente acompañada por quienes más se deberían comprometer con ella que eran los mismos sectores vulnerables y excluidos.

Las elecciones quedan atrás dejando muchas heridas y resentimientos. Muchos señalamientos y no pocas preocupaciones y miedos. Si la celebración del candidato ganador fue ruidosa, agresiva y en algunos sitios violenta, la gente se pregunta qué va a pasar cuando esté posesionado como presidente desde el 7 de agosto.

Quedan muchas preguntas sobre la transparencia de la elección. Desde la recolección de firmas para la inscripción del candidato victorioso, pasando por la compra de votos, el constreñimiento de las empresas a sus trabajadores, las mentiras usadas para atacar a su contendor, el papel cuestionable de la Registraduría, la injerencia extranjera, el uso de las bodegas y la IA, hasta los señalamientos y denuncias penales al nuevo presidente sobre manejos turbios de dineros de dudosa procedencia, entre otros.

Los primeros mensajes del electo presidente ponen de presente que “los nunca” que dice representar solo fue una estrategia de campaña. Gobernará con “los de siempre”, una casta corrupta que ha saqueado el estado durante décadas. Los pobres o el pueblo, incluyendo a la clase media serán los grandes afectados, empezando por esos que depositaron su voto por un outsider que los golpeará inmisericordemente porque los desprecia.

Se vienen tiempos complejos. Gobernar Colombia no es fácil. Habrá un país que enfrentará con la movilización y la resistencia pacífica los intentos por desmontar las grandes conquistas conseguidas en el gobierno progresista que llega a su fin.

Hay una propuesta del candidato perdedor de hacer un gran acuerdo nacional para resolver los grandes problemas que aquejan la nación a través de la concertación. Seguramente esta será una propuesta desestimada por el nuevo inquilino de la Casa de Nariño y esto nos arrojará a un cuatrienio turbulento, agitado y preocupante, sin embargo, insistir en lograr que los dos países se sienten y acuerden, siempre será más deseable que hundirnos en una confrontación y una pugnacidad eterna.

Autor: admin

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