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Minería vs soberanía alimentaria
Publicado: octubre 13, 2026

Hay noticias que no pueden pasar inadvertidas. El anuncio del vicepresidente José Manuel Restrepo de presentar proyectos relacionados con los minerales críticos del Tolima ante inversionistas extranjeros, en el marco de la denominada Milagro Week en Nueva York, es una de ellas. No se trata simplemente de atraer capitales. Se trata de discutir quién decide sobre nuestro territorio, quién se beneficia de sus riquezas y quién asume los costos ambientales y sociales de su explotación.

La noticia adquiere una dimensión inquietante cuando se recuerda la devastación causada por los incendios forestales que arrasaron el Tolima durante agosto y septiembre. La coincidencia hizo que nos preguntáramos si aquellos incendios provocados por la acción humana podrían tener alguna relación con los intereses mineros que ahora se anuncian. El vicepresidente rechazó esa insinuación y atribuyó los incendios a manos criminales. Hasta ahora, no hay pruebas públicas que permitan afirmar que existió una relación entre ambos hechos.

Pero la pregunta merece una respuesta seria. ¿Quién provocó los incendios? ¿Qué investigaciones se adelantaron? ¿Quiénes resultaron beneficiados por la destrucción de los ecosistemas? ¿Se investigaron posibles intereses económicos detrás de los daños? La gravedad de estas preguntas exige investigaciones independientes, transparencia y resultados. Ni las sospechas pueden convertirse en verdades sin pruebas, ni las autoridades pueden pretender que la ciudadanía renuncie a preguntar.

Porque el fuego no solo destruye árboles. Destruye suelos, amenaza nacimientos de agua, afecta la biodiversidad y compromete la capacidad de nuestros territorios para producir alimentos. Y cuando se trata de regiones campesinas, el daño alcanza también la economía familiar, la seguridad alimentaria y las posibilidades de permanencia digna en el campo.

Defender la tierra es defender el derecho a comer. En un país con una enorme riqueza hídrica y vocación agrícola, resulta contradictorio que el debate sobre el desarrollo se concentre en cómo extraer minerales sin discutir, con igual rigor, cómo proteger los suelos fértiles, las cuencas hidrográficas y las economías campesinas. El cobre, el níquel y otros minerales pueden tener importancia para la transición energética y el desarrollo industrial, pero su aprovechamiento no puede convertirse en una autorización para sacrificar el agua, la agricultura y la vida de las comunidades.

Tampoco debemos confundir inversión extranjera con desarrollo. La llegada de multinacionales puede generar empleo, tecnología e ingresos públicos, pero sus beneficios dependen de las condiciones contractuales, los impuestos, las regalías, la participación de las comunidades y los controles ambientales. Un país que exporta materias primas sin desarrollar capacidades industriales propias corre el riesgo de entregar sus riquezas y quedarse con los pasivos ambientales.

La soberanía nacional no consiste en cerrar las puertas al mundo. Consiste en negociar sin renunciar al interés colectivo. Significa que los minerales pertenecen a una estrategia de desarrollo nacional y no pueden gestionarse exclusivamente bajo la lógica de la rentabilidad privada. Significa proteger el agua como bien común, garantizar la consulta y participación efectiva de las comunidades y establecer límites claros a cualquier proyecto que amenace ecosistemas estratégicos o territorios agrícolas.

Por eso, el Tolima necesita un debate público transparente sobre sus riquezas minerales, sus posibilidades productivas y sus límites ambientales. Necesita saber qué proyectos se pretenden promover, dónde se ubican, qué impactos tendrían y qué beneficios concretos recibirían sus habitantes. Y necesita que las investigaciones sobre los incendios lleguen hasta las últimas consecuencias, sin encubrimientos ni acusaciones infundadas.

No podemos aceptar que el destino de nuestros territorios se decida en oficinas gubernamentales o reuniones empresariales lejos de las comunidades que los habitan. La tierra no es solamente un inventario de minerales disponibles para el mercado; es alimento, agua, cultura, trabajo y futuro.

Autor: admin

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