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Magnicidios y democracia
Publicado: agosto 19, 2025

La muerte de Miguel Uribe Turbay después de dos meses de haber sufrido el atentado el pasado 07 de junio, vuelve a poner de presente, que la disputa por el poder puede costar la vida. Repasando someramente la cronología de los grandes magnicidios, encontramos una dolorosa estela de sangre de quienes en su momento luchaban por la presidencia de Colombia.

Este rastro violento viene desde hace mucho tiempo. Solo por mencionar los magnicidios del siglo XX y ahora del XXI, podríamos mencionar a Jorge Eliecer Gaitán, asesinado el 9 de abril de 1948. Este crimen desató el Bogotazo y dio inicio a un periodo conocido como “La Violencia” que aún sigue presente en nuestro país. Su muerte se interpretó como la reacción de las élites del momento que temían a las reformas sociales para mejorar la inclusión social en el país.

El caso de Jaime Pardo Leal, asesinado en octubre de 1987. Era el candidato presidencial de la Unión Patriótica. El hecho se generó tras denuncias realizadas sobre la connivencia entre fuerzas estatales y los grupos paramilitares. Luego vino el crimen de Luis Carlos Galán en agosto de 1989. Era el candidato liberal y punteaba las encuestas por la presidencia. La hipótesis explicativa de este magnicidio se centró en el Cartel de Medellín como sus autores. Posteriormente vinieron los asesinatos de Bernardo Jaramillo Ossa en marzo de 1990, candidato presidencial de la UP y Carlos Pizarro Leongómez, Excomandante del M19 y candidato de la AD-M19 en abril de 1990.

En ambos crímenes se señalan a estructuras paramilitares y agentes del Estado.Ulteriormente se presentó el crimen de Álvaro Gómez Hurtado en noviembre de 1995. Tres veces candidato presidencial y líder conservador. En 2020 exdirigentes de las Farc reconocieron su autoría ante la JEP.El rastro de la violencia política continúa con el fallecimiento este 11 de agosto de 2025 de Miguel Uribe Turbay, senador y precandidato presidencial del Centro Democrático. Las autoridades han reportado la captura de los autores materiales y continúan las pesquisas sobre los responsables intelectuales.

La lista de estos crímenes entre quienes disputan el poder pone de presente que sus autores pretenden bloquear, generar miedo y evitar cambios sociales necesarios en algunos casos o generar un caos y amenazar la democracia como sistema político. Los autores intelectuales que la mayoría de las veces no se develan, siguen creyendo que a bala se escribe la historia del país. El deceso de Miguel Uribe reclama que haya verdad plena, castigo efectivo a sus autores intelectuales y garantías para el ejercicio de la campaña electoral que avanza en todo el país.

Es el momento oportuno para promover desde todas las orillas una deliberación civilizada, donde haya respeto y tolerancia ante las diferencias políticas. Colombia no puede seguir en una orgía de sangre por causa del sectarismo y la promoción de los odios que nos impide avanzar en la reconciliación nacional.El anhelo de desterrar las armas de la política sigue estando presente. El debate debe ser de ideas y propuestas. Basta de señalamientos que instiguen y aticen más los odios. La campaña electoral no se puede convertir en un infierno cruzado por la violencia, sino en un escenario para la discusión respetuosa y tranquila de las propuestas que apunten a la construcción de un mejor país, donde la paz y la vida digna y buena sea posible para todos.

Autor: admin

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